Ahora sé, entre otras cosas, lo absurda, cómica y miserable que ha sido mi vida mientras el tiempo pasa. Bajo ese principio, no es fácil deambular por las calles alegre y saltarín. Cuando voy por la banqueta serpenteando entre la gente somnolienta, no consigo evitar el tremendo vacio repulsivo que siento al mirar esta ciudad de porquería. TIEMPO ¡Dios todopoderoso! Un fanatico del tiempo como decía mi gran oráculo, eso es lo que quiero ser, porque en este momento no soy nada.
cuando merodeo por la ciudad los veo caminar, correr como gacelas asustadas perseguidas en la llanura por su depredador, miran hasta donde sus ojos les permiten tratando de observar si entre las nubes hay algo de lo que están buscando. Gritan histéricos, escriben novelas, secuestran aviones, se sumergen en todos los océanos utilizando submarinos nucleares, forman una banda. Otros rezan prodigiosamente sin cesar esperando un envío mesiánico. Declaran la guerra a países que solo cuentan con piedras para defenderse y que probablemente prefieren comerlas. Trabajan en empleos esperando que en su próximo cheque venga impresa una cantidad al portador de felicidad. Otros simplemente rien como si los estuvieran oyendo. Han creado una sobre valuación a la redención tan ridícula que caemos en el desgarrador abismo de la farsa fútil de la cortesía y amabilidad fingida que es la representación teatral cotidiana que encierra nuestra época actual, o en la obsesión religiosa. Somos incapaces de observar porque nuestros propios padres nos han arrancado los ojos, somos incapaces de comprender, por que ellos han removido nuestra conciencia. Nos han alimentado tan concienzudamente con obediencia y respeto que resulta deprimente pensarlo, ni siquiera sentimos esa necesidad de escupir por el simple placer de hacerlo. Nos obligaron a dormir temprano, a ser eficaces, a ser condescendiente con los ancianos aunque sean un verdadero dolor de cabeza, a bendecir los alimentos antes de ingerirlos, orar por nuestros hermanos del mundo que son desgraciados. Nos moldearon para ser acomedidos, exitosos, para trabajar arduamente y dar lo mejor de si cada día que transcurre, para pedir perdón sin hacerlo a regañadientes, a buscar trabajo cuando estas desempleado, a caerle bien a la gente. A sonreír cuando lo que necesitas es maldecir.
Estoy viviendo en un siglo triste, en un siglo lento y triste, parece que asi tendra que ser.
Mis amigos me consideran un hijo de puta sin sentimientos, pero nadie es mejor, nadie es mejor que yo.
Trato con frecuencia en alejarme de las cosas que me entristecen. La verdad es que, todo y nada lo hace. Mi sangrante espíritu es lo único que no se está diluyendo por las coladeras. Sería la mar de agradable salir a la calle sin estar obligado a escuchar las conversaciones que tiene la gente oh dulces devoradores de la conciencia colectiva mundial! Es como mirar un documental en el discovery channel. Los autobuses se estrellan, aúlla la gente que va muriendo con un fierro retorcido atravesándole el páncreas, el corazón, con la medula espinal torcida como una escalera en espiral, intentan levantarse, es ridículo, caótico, es la vida como la conocemos. Las estrellas se apagan, el crepúsculo se torna toxico, el mar se transforma en petróleo, los pájaros se incendian en el aire, caen al suelo como aviones kamikaze, como moscas, mientras yo finalmente consigo un lugar decente donde sentarme a escribir.
Soy incapaz de clasificar todo esto. Segun parece, me atormenta la idea de parecer un escritor frustrado cuya pobreza artistica o de oportunidades literarias y editoriales, no tuvo mas remedio que refugiarse en los rincones del ciberespacio, sin embargo me agrada la idea de que alguien tan bizarro como yo -aunque no necesariamente- pueda leer ideas o historias torcidamente absurdas.
P.D. Espero no volverme tan famoso como youtube…